se hace camino al andar

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06 enero, 2012

RECORDANDO A SOTO ROJAS, AHORA EX PRESIDENTE DE LA AN




Por: Jesús Silva R.

Fernando Soto Rojas (FSR) sale de la Presidencia de la Asamblea Nacional (AN) y es sustituido por Diosdado Cabello en un decisivo año electoral para Venezuela.

Tanto para quienes apoyamos la Revolución Bolivariana, como para quienes se oponen a ella, la noticia de este cambio en la directiva del Poder Legislativo, aconteció como evento inesperado pero no sorpresivo.

Primeramente cabe recordar que todo indicaba que el viejo camarada FSR, el marxista experimentado, el ex guerrillero, el fundador de la Liga Socialista, continuaría en ejercicio de su cargo, ello se desprende de los comentarios del Presidente Hugo Chávez sobre este asunto y de la entusiasta manifestación del propio Fernando en la última sesión parlamentaria donde afirmó aceptar ser postulado nuevamente como Presidente de la AN.

Sin embargo, es comprensible que en la arena política se generen reflexiones y modificaciones de estrategia y táctica. En tal sentido,  FSR, por sus cualidades como operador del diálogo para apaciguar tensiones frente al bloque parlamentario opositor, cumplió una significativa tarea dentro de una coyuntura donde la polarización agobiaba a la sociedad venezolana. Por ello, la gestión de FSR deberá ser apreciada como un período de recomposición de las fuerzas revolucionarias dentro de la AN y en el propio escenario de debate ideopolítico nacional.

Hoy, a un año del regreso de la oposición al parlamento, la cohabitación institucional entre ambos bloques ha sido lograda, así como la nueva dinámica de discusión frente al país, ahora con la irrupción de una bancada opositora que estuvo largamente ausente del tinglado legislativo debido a su retiro en las elecciones de 2005.

Habrá también que agradecerle a FSR sus loables esfuerzos por revivir el entusiasmo del chavismo protestatario, dícese de los centenares de colectivos de revolucionarios que sin militar activamente en el PSUV ni pertenecer a ninguna nómina de las instituciones del Estado, son seguidores de Chávez pero no están felices con el burocratismo ni la formación de nuevas élites internas que amenazan a nuestra amada Revolución.

La aparición de FSR, en lo que respecta al elenco de altos dirigentes revolucionarios, produjo en los chavistas un motivo de entusiasmo para volver a participar en las actividades sociales, políticas y culturales del movimiento bolivariano. En ese contexto, FSR hizo lo que las circunstancias le permitieron (contra adversidades externas e internas) y representó la esperanza de multitudes que desean una dirigencia política que abra canales de participación popular como en sus mejores años, vale decir, aquel tiempo donde ganábamos elecciones con siete millones de votos e imaginábamos que el retorno de Antonio Ledezma a la Alcaldía de Caracas era una locura exclusiva para el día de los inocentes.

Llegada la hora impostergable de las autocríticas y las rectificaciones, el Polo Patriótico, reaparece como instrumento para la participación amplia, democrática, creativa y proactiva de las masas en una época donde la Revolución Bolivariana más lo necesita. Allí la figura de Soto Rojas desempeñó un valioso papel de promoción y ojalá pueda seguir sumando en esa vital tarea unitaria. 

El ciclo del año 2011 se ha cumplido dignamente, y lo mejor que puede ocurrirle al proceso político vigente es que los valores éticos demostrados por el ahora ex Presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Soto Rojas, permanezcan en el nuevo período parlamentario 2012 así como en la alta gerencia gubernamental y partidista de la Revolución Bolivariana: Humildad, combate al nepotismo y a la corrupción, desprendimiento de lo material, lealtad al pueblo y a la unidad revolucionaria que encabeza nuestro Presidente Hugo Chávez.

Sin complejos, forzoso es reconocer que el 2012, año de inevitables confrontaciones donde se decidirá la Presidencia de la República para el período 2013-2019, exige el ejercicio de poderosos liderazgos (Diosdado Cabello) para hacer todo lo requerido en los principales frentes de batalla, siempre en aras de garantizar la defensa de la causa revolucionaria, la victoria electoral del pueblo y la profundización de los cambios que nos encaminen al socialismo del siglo XXI.

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