se hace camino al andar

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25 septiembre, 2015

Lo que le falta a EEUU para acercarse a Venezuela como hizo en Cuba

Jesús Silva R.

Comparto video de mis reflexiones en programa político de televisión durante mi última visita a EEUU este añohttps://www.youtube.com/watch?v=0fCi-WsgBS0

Usualmente los imperios son más exitosos manejando su política interior que la exterior con otros países. Interactúando a menudo con políticos, académicos y periodistas de grandes potencias capitalistas como Estados Unidos, Inglaterra, entre otros, he notado que defienden a sus gobiernos creyendo que están actuando bien y pensando que más bien somos los antiimperialistas del mundo quienes estamos actuando mal porque, según ellos, coqueteamos con un comunismo ortodoxo, antidemocrático y autoritario.

Seguramente nunca habríamos logrado entender el pensamiento de los imperialistas si no nos hubiéramos sentado a hablar con ellos, en efecto para los marxistas no se puede estudiar lo que no se conoce. Y no se puede conocer algo sin entrar en contacto con quienes son opuestos a nuestras ideas o verdades. Nada existe sin su opuesto, por ello, para entender el día, hay que experimentar la noche. Para hacer el bien, hay que identificar el mal. Eso es la aplicación del materialismo dialéctico como método para conocer la realidad y transformarla, no caben dogmas. Nuestra cosmovisión nos permite estar del lado correcto de la historia. Con los proletarios del mundo.

Entonces, hemos asimilado que el problema de los imperios no es que ellos deseen ser siempre malvados, sino que a veces son ciegos. En el caso de EEUU (país cuya política, cultura e idioma conocemos desde la infancia) es un problema frecuente que (creyendo promover la democracia internacionalmente) sus voceros no diferencien entre personas que son promotoras de la libertad y los vulgares "Money Hungry", o sea, mercenarios derechistas que simplemente andan hambrientos por billetes verdes.

Mientras los promotores de libertad son intelectuales democráticos (que existen tanto en la derecha como en la izquierda) generando aportes constructivos a la sociedad, verbigracia, la tolerancia, la paz, el trabajo, el progreso colectivo, la industrialización nacional; desgraciadamente también existen los Money Hungry que son payasos egocéntricos dentro de partidos y ONG sifrinas de maletín que no tienen "punch" o pegada en la opinión pública.

He visto cientos de Money Hungry viajando por el mundo gracias a muchos "gifts" o regalos. Los imperios malgastan ingentes recursos en estos personajillos. En Venezuela, desde 1998 a 2015 su triste tarea ha sido difundir mentiras contra la Patria donde nacieron, hacen ruido en foros internacionales pero en su tierra no ganan ni siquiera las elecciones de un condominio. Ese imperio en América del Norte, que llevó al primer hombre a la luna y le ha dado valiosos aportes a la humanidad con hombres insignes como George Washington, Martin Luther King Jr., Muhammad Ali, a veces pierde la brújula en sus propios discursos y se aísla de la realidad. Por ejemplo, confunde promoción de los derechos humanos con solidaridad hacia falsos dirigentes que más bien violan esos derechos.

Es así como invocando razones humanitarias, los imperios abrigan a ciertos individuos autoproclamados presos políticos que más bien son ladrones y asesinos huyendo de la justicia de su país natal. Ese imperio del norte puede ser "very naive" es decir, muy ingenuo o pretende serlo porque en Venezuela ha tenido fe ciega en encuestadores mediocres que mil veces anunciaron que Hugo Chávez sería derrotado electoralmente. Al final esos teatreros erraron pero no por ello dejaron de cobrar.

Una verdadera lucha por la democracia y el crecimiento económico conduciría a Washington a establecer acercamientos con otros sectores de la sociedad venezolana, siempre en estrictos términos de legalidad internacional y la no intromisión en asuntos internos venezolanos. Para eso existe la ciencia de la diplomacia, las cancillerías, las relaciones internacionales y el Derecho Internacional, a fin de buscar acercamientos lícitos con grupos sociales que pueden darle al diplomático o estudioso del internacionalismo una visión más completa, realista y amplia de la realidad social, cultural, económica y política del país.

Nuestra recomendación constructiva a los políticos extranjeros, sobre todo de países ricos capitalistas, es: visitar barrios, entrevistar comunas, leer prensa alternativa. Tarde o temprano se darán cuenta de que la oligarquía lechuguina les narró por 15 años un país que no existía y es tiempo de cambiar de amigos. El imperio cree respaldar valores democráticos como la "freedom of speech" o sea la libertad de expresión, pero no nota que abundan medios de comunicación mentirosos que se comportan como partidos políticos. Finalmente brinda "fellowship" o compañerismo al empresariado nacional, ignorando que en Venezuela el capitalista no produce nada y sólo anda cazando los petrodólares del Estado para especular.

A EEUU le falta entender que casándose con la derecha venezolana, su experiencia política será de barranco en barranco y de estafa en estafa.

Si Estados Unidos mirara a la izquierda de Venezuela (como lo hizo en Cuba), y ya no tanto a la derecha, podría hacer un papel realmente constructivo en su pretendida misión de promover la democracia y los derechos humanos en cada país. Lograría alejarse de desviaciones como la injerencia, golpismo y sabotaje a la economía.

02 abril, 2015

Cumbre por la Paz entre Caracas y Washington

Jesús Silva R. 

Difunde esta idea si la apoyas. Hace falta tener mucha valentía y madurez política para nadar contra la corriente; en vez de refugiarse en uno de los dos polos de la Venezuela polarizada, más bien pararse en el medio y enrostrarle a cada uno la gravedad de sus errores. El mayor miedo de un político venezolano tradicional es dejar de tener popularidad, por eso se juega al populismo, a las emociones primitivas y pareciera que perder aplausos en nombre de la verdad es una necedad que no vale la pena para los intereses grupales de algunos pseudo dirigentes. Muy abajo queda el interés nacional. 

Un lado del país habla de imperialismo, injerencia, embargo y a diario amenaza con darle una tremenda pela a la mayor superpotencia militar en la historia de la humanidad. El otro lado del país tiene venezolanos que subestiman todos los peligros imperiales y quieren que de una vez caigan las bombas invasoras para liberar a la República del mal gobierno que tanto detestan y de ese modo erradicar definitivamente la plaga castrochavista comunista. 

Difícil es pararse en el medio de esos dos polos insolentes, deslindarse de tantas rabias ideológicas, para desde la serenidad plantearle a una sola Venezuela que cese la agresión interna entre hermanos de esta tierra. Sólo desde la reconciliación nacional es que podremos visualizar caminos para negociar la paz con EEUU, no con ánimo de subordinarnos al poder extranjero, sino en el marco constructivo del diálogo, de la Constitución venezolana y de los intereses del pueblo. 

Propongo entonces, sin temor a quedarme sólo o ser víctima de incomprensión o la calumnia de cretinas lenguas radicales en la derecha y en la izquierda, la realización de una cumbre bilateral entre delegaciones de Venezuela y EEUU. Que dicho evento se efectúe bajo el auspicio o intermediación de un país neutral y que dichas delegaciones estén integradas no solamente por funcionarios de gobierno o líderes opositores sino por miembros de movimientos sociales y eso que llaman sociedad civil. 

Si en plena guerra civil, los colombianos han podido tener a su gobierno y a las FARC-EP dialogando en Cuba, nosotros los venezolanos también podemos hacerlo con los estadounidenses. Esa cumbre de diálogo por la paz, más que sabotearla con discursos o retóricas de confrontación, es preciso aprovecharla como espacio para tender puentes hacia la coexistencia pacífica en vez de seguir construyendo muros de hostilidad bajo sospecha de propósitos electorales. 

En este contexto rechazamos la incitación al odio entre pueblos, la inconveniente exaltación del chauvinismo o nacionalismo exacerbado, también nos oponemos al menoscabo de la soberanía y la independencia así como cualquier modalidad de intervencionismo extranjero venga de donde venga. Todo esto en el entendido de que las soluciones para Venezuela se desarrollarán entre venezolanos siempre por la vía constitucional, democrática y electoral sin posibilidad de atajos. 

Asimismo ratificamos que las relaciones de Venezuela con cualquier país del mundo, sea cual fuere su peso internacional, se basarán siempre en la igualdad, el respeto mutuo y los principios del Derecho Internacional. Esta y otras ideas deberían ser debatidas públicamente en la mencionada cumbre y los venezolanos de a pie estamos dispuestos a participar en ella

11 marzo, 2015

Ley Antiimperialista, Constitución y "Tit for Tat"

Jesús Silva R. 

Ya habíamos hecho advertencias desde la televisión del gobierno de EEUU https://youtu.be/ujUyJlOR0Gg

La denominada Ley Habilitante Antiimperialista solicitada por el Presidente Nicolás Maduro a la Asamblea Nacional es constitucional y políticamente correcta en el contexto geopolítico actual, especialmente como respuesta proporcional a las sanciones hostiles del gobierno de EEUU contra el pueblo venezolano. Dicha ley antiimperialista es constitucional porque el artículo 203 de la Carta Magna le da al Poder Legislativo la atribución de asignar funciones habilitantes al Jefe del Ejecutivo para que éste legisle sobre diversas materias de interés nacional. 

Se trata de una vía rápida o "fast track" para producir leyes urgentes y evidentemente que ante sanciones arbitrarias de una superpotencia extranjera con antecedentes guerreristas, temas como la seguridad y defensa, el sistema económico, el mercado petrolero, los requisitos de inmigración deben ser adaptados jurídicamente por Venezuela a la nueva situación de agresión y peligro que se genera desde EEUU. 

La ley antiimperialista es políticamente correcta porque ya el presidente estadounidense Barack Obama ha dictado un decreto ley donde, con total ausencia de pruebas, declara a Venezuela como una amenaza contra la seguridad nacional de su país, de modo que invocando el principio de reciprocidad que caracteriza al Derecho Internacional y que los estadounidenses conocen perfectamente como "Tit for tat" es decir, lo que tú me haces yo te lo hago, Venezuela debe entonces generar un instrumento jurídico de igual rango y eficacia para defenderse velozmente frente a la agresión de EEUU aplicando todas las medidas necesarias para resguardar la vida y la seguridad de sus ciudadanos, la protección de sus bienes, la integridad territorial, el régimen democrático, el orden jurídico así como los intereses de la nación. 

Un sólo país no tiene autoridad para calificar la situación política o jurídica de otro país, por el contrario el Derecho Internacional que rige a la comunidad de naciones está basado en pluralidad de organismos integrados por muchos Estados y procedimientos fundamentados en preceptos normativos como el Debido Proceso o "Due Process", que procuran establecer la justicia, la igualdad y verdad de los hechos así como promover soluciones pacíficas y equilibradas, es así que construyendo un mundo con seguridad jurídica nació originalmente la ONU, la OEA (ambas hoy extraviadas de la ética), y más recientemente CELAC y UNASUR (empeñadas en defender la independencia nacional). 

En este contexto advertimos la ilegalidad y error grotesco que arropa a las sanciones de Washington contra Caracas por supuesta violación de derechos humanos y otras faltas en virtud de que son resultado de actuaciones fuera del marco legal internacional y con claros indicios de intromisión política expansionista. Sólo el diálogo político, la tolerancia, el respeto mutuo y los procedimientos del Derecho Internacional podrán evitar guerras y daños mayores a millones de inocentes. 

Hacemos un llamado a los sectores democráticos que hacen vida en Venezuela y en EEUU a manifestar públicamente su rechazo a estas sanciones infundadas que irrespetan los principios de soberanía e independencia además de que propician el indeseable estallido de un grave conflicto entre naciones.

01 enero, 2015

Chavistas que no quemarán sus visas americanas



Jesús Silva R.

Días atrás se le pidió al pueblo chavista que quemaran o tiraran a la basura sus visas americanas. La mayoría de nuestro pueblo vive del salario o de actividades por cuenta propia, lo cual (según mi libro de cabecera El Capital) significa que son proletariado o clase obrera.

Ocurre que quien trabaja para comer y cubrir gastos esenciales no tiene fondos para viajar al exterior, de modo que la destrucción de las fulanas visas es un pedimento que solo cabe a los altos burocratas predicadores de ideas socialistas que curiosamente se encuentran en otra clase social más elevada.

Pero la paradoja surge cuando los personajes de guayaberas rojas de lino que cuestan no menos de 20 mil bolivares y a la vez ocupan altos cargos en el Estado, confiesan su admiración por el modelo norteamericano mediante viajes frecuentes a EEUU, poniendo a sus hijos a estudiar en el norte así como abriendo cuentas bancarias y comprando inmuebles en ese país. 

Hemos dicho que el chavismo no es uno sólo, pues su verdadera división no es entre las supuestas corrientes de Maduro o de Diosdado, sino una basada en clases sociales: Hay un chavismo de smoking y otro que es proletario y anda en chancletas.

Una cosa es el gobierno gringo y sus hostilidades pero otra cosa es el pueblo de EEUU el cual no es enemigo Venezuela, de hecho el intercambio entre ambos países es de muchos años en materia cultural, social y económica. En mi caso viajando a ese país aprendí su idioma, lo cual me llevo a ser traductor del partido comunista de Venezuela durante varios congresos de aquella dogmática iglesia roja en la que milité 15 años y cuyo cónclave actual no se parece a lo que pregona. También en lo laboral, desde 1998 doy clases de inglés a nivel universitario. 

En fin, una vez el ex presidente de la URSS Mikhail Gorbachev dijo que escuchaba musica de los Rolling Stones, pues yo desde joven escuchaba con agrado la música de Michael Jackson luego de finalizar mis reuniones sobre marxismo en el PCV con los insignes Pedro Ortega Díaz y Jerónimo Carrera.

Si buen me fui de la iglesia roja, primero por su inefable pacto con Rafael Caldera y años después por petición de Hugo Chávez a los revolucionarios, hoy en version moderna soy más marxista que antes y sigo oyendo a Michael Jackson, lo cual para mi son elementos que pueden coexistir. Ya con madurez politica adquirida creo que el discurso del anti-americanismo es obsoleto en el siglo XXI y Venezuela debe verse en el espejo de Cuba donde verdaderos socialistas marxistas como los hermanos Castro buscan negociar la paz con EEUU. 

Soy uno mas de los venezolanos de clase media que no necesitan quemar su visa gringa para ser un revolucionario, mejor contribución doy a mi patria y el género humano mediante la lucha frontal contra el burocratismo, la corrupción, las roscas de altos funcionarios, el nepotismo y otros vicios que golpean severamente a la revolución desde adentro y al prestigio del socialismo científico.